
Uno es la necesidad creciente que existe, aunque no sentida aún, de incorporar el análisis sistemático de la literatura e información médica clínica en general y en el nivel de la práctica clínica, con el fin de ajustar en forma actual, moderna, los avances en nuestras disciplinas. Hemos puesto énfasis en dos aspectos de esta necesidad: la de atender mejor a nuestros pacientes haciendo un escrutinio de las propuestas de quienes publican datos ("evidencias") y desarrollar destrezas para evitar el avasallamiento a manos del tecnologismo, eventualmente utilizado por terceros para prescribir el accionar clínico de los médicos. En breve, abandonar el hábito de informarse sobre la base de resúmenes y "revisiones" autoritarias más que autorizadas. La importancia de nuestra ponencia , "Diez lecciones para la evaluación tecnológica basada en evidencias", opinión digna de lectura y reflexión.
Después de más de una década impulsando el tema podemos hacer ver que lo que parecía un ejercicio académico ("teórico", como suele decirse), se acopla a la práctica clínica más directa, cuando entiende –con razón– que deben ser objeto de evaluación basada en evidencias desde los métodos diagnósticos y terapéuticos de más reciente generación, hasta los procedimientos más antiguos que usamos (p. ej., anamnesis, examen físico y ciertos otros "antiguos"). Hay que hacer notar que evaluar implica una forma de investigar. Todo un campo de desafíos abordables.
Nos es de mucha ayuda la Medicina Basada en Evidencias ya que asi va a ver un mejor trato para el paciente y asi evitar el avallasamiento a manos del tecnologismo...
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